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El curador Carles Poy se empeña en fortalecer los lazos entre Latinoamérica y España. EL NACIONAL / Marjorie Delgado Aguirre / 2008

02 febrero 2008

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EL NACIONAL – Martes 26 de Febrero de 2008                                           Cultura/3

ARTE
La exposición se llevará a cabo en junio

Un Pabellón a caballo galopará hasta Venezuela sin complejos

El curador Carles Poy se empeña en fortalecer los lazos culturales entre Latinoamérica y España

Marjorie Delgado Aguirre

En el año 2004, en pleno invierno, Carles Poy decidió, como casi todos los españoles en esa época, hacer una sopa. Pero la que hizo no fue sólo para complacer las papilas gustativas. Su plato de entrada debía tener sabor a arte mezclado con la palabra contemporáneo. El agua empezó a hervir y Poy le puso Sal a la sopa, una exposición que se llevó a cabo en la capilla del antiguo Hospital de la Santa Cruz de Barcelona y dio empuje a la idea con la que se levanta todas las mañanas: confrontar diversos ámbitos del arte actual y exhibir, en un mismo espacio, la obra de creadores españoles y latinoamericanos.

En esa olla hicieron ebullición obras de ilustradores y diseñadores, creadores textiles, fotógrafos, cocineros, músicos y paisajistas sonoros, entre otros ingredientes. Resultó que, tiempo después, la sopa tuvo vocación de mochilera.

Así que viajó hasta Costa Rica, pero con otro nombre y otros artistas. Pejibaye pal vigorón fue el segundo plato con el que Poy se siguió empeñando en que “España y América Latina conozcan y compartan experiencias artísticas. Hay mucho que aprender de lado y lado”.

Nuevos artistas, entre ellos el fotógrafo venezolano Nelson Garrido (Premio Nacional de Artes Plásticas), se sumaron a una tercera convocatoria, esta vez con un título de tubérculo dulce. Se trató de Confitura de moniato, en la que Garrido expuso una serie con la que, como el mismo señaló, “cada quien pudo ver sus diablos”.

En junio, Venezuela también pondrá otro plato sobre una mesa que tiene, en cada oportunidad, más invitados. Será un Pabellón a caballo, proyecto artístico que reunirá a los artistas españoles Pep Duran y Biel Capllonch y, de Nicaragua, a Ernesto Salmerón. “No se trata de que estos creadores traigan sus obras para exponerlas.

Se trata de que las hagan aquí, atendiendo al contexto caraqueño, a la realidad de estas calles”, afirma Poy.

“Venezuela es como el pabellón, qué rica es. Aquí se mezclan muchos ingredientes.

Agregamos un caballo porque necesitamos que todos nos montemos en esto y ese animal galope, que mucha gente se una al proyecto para que ande. No sólo los artistassino la señora que vende pollo o la que trabaja en la peluquería, porque la idea es hacer arte sin complejos”, expresa con entusiasmo.

La semana pasada, en los espacios de la Organización Nelson Garrido (ONG), Poy y Garrido, junto con otros involucrados en el proyecto, revisaron los portafolios de varios artistas venezolanos para determinar quiénes participarán.

El museo es la calle.

Carles Poy no se detiene a sacar de su diccionario mental una palabra rebuscada para hablar de arte contemporáneo. Para él, el arte está en la calle. “Queremos que el museo sea la misma ciudad, las calles, pues la idea del arte es entrar en contacto con el contexto, con los ciudadanos de a pie. Las instituciones museísticas son importantes. Allí se registra y se conserva parte de la historia del arte, pero la gente no vive en ellos. El artista no puede encerrarse en sí mismo.” El curador de arte contemporáneo considera que hay que desmitificar la idea del creador como una persona cuya obra es inaccesible o ajena al ciudadano. Para Poy, es necesario liberarse de “la idea castradora y sacralizada del artista. Ese artista hoy no existe. Además, los creadores también son seres humanos. Todavía hay personas que tienen visiones anacrónicas del arte”, resiente.

Los organizadores tienen previsto hacer entre cuatro y seis exposiciones en diversos espacios alternativos. Los preferidos serán aquellos que están vinculados con los barrios populares caraqueños. “Queremos irradiar otros lugares no sólo con artes visuales, sino con intervenciones gastronómicas y conciertos, entre otros. Queremos hacer un evento que reúna múltiples formas de expresión, porque creo que la integración de las artes es necesaria”.

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