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Un pabellón a caballo de artistas – EL UNIVERSAL – Dubraska Falcón / 2008

02 febrero 2008

jueves, 14 de febrero de 2008_ Un pabellón a caballo de artistas

EL UNIVERSAL
Caracas, jueves 14 de febrero, 2008

Entrevista con Carles Poy, curador y comisario del arte contemporáneo

UN PABELLÓN A CABALLO DE ARTISTAS

“La meta es que Caracas se convierta en el centro de producción de ideas y pensamientos”

Un buen caldo es su secreto mejor guardado. A través de él ha podido cocinar un estallido de ideas que parecen no tener límites, pero sí un objetivo bien claro: mezclarlo todo. Meter en una misma olla a artistas, pintores, escultores, fotógrafos, bailarines y músicos, entre otros. Revolverlo y servir en un plato majestuoso la interrelación cultural de los países. ¿Sencillo? Sí, pues el español Carles Poy, curador y comisario del arte contemporáneo, ya ha ofrecido el menú en España, Costa Rica y Nicaragua.

“La primera vez que serví la carta fue en el año 2004 bajo el nombre Sal a la sopa, una gran celebración en la que los artistas y el público disfrutaron, de manera lúdica y desenfadada, las diversas formas y espacios de las culturas de donde venimos o con las que interactuamos”, explica el curador, quien dictará hoy una conferencia en el Museo de Arte Contemporáneo, con entrada libre

La experiencia de integrar a un sinnúmero de artistas de diversas tendencias, pero de una misma cultura, para que muestren sus proyectos culturales fue repetido en tres ocasiones con Sal de sopa -Pejibaye pal Vigorón, en Costa Rica y Nicaragua y Confitura de Moniato, en España.

“Se trata de un conglomerado de pequeños fragmentos de nuestra cultura de diferentes disciplinas, dispuestos con la voluntad de generar un espacio para nuevas experiencias”, dice.

Y el turno ahora es para Venezuela, en donde reunirá a un grupo de artistas para que presenten sus proyectos en la instalación Pabellón a Caballo, que pretende realizar el sábado 7 de junio en Caracas.

-¿Cómo será Pabellón a Caballo?

-Es un proyecto itinerante que busca generar una interrelación cultural entre España, Venezuela, Nicaragua y Costa Rica. Vamos a dejar plasmado en las calles de Caracas las visiones de sus artistas, de aquellos que trabajan el entorno social. Lo que se busca con este tipo de “obras” es que todos valoremos la cultura. Nuestra cultura. Hago cultura sin límites, para que todos participen junto a algunos invitados internacionales.

-¿Entonces no será una simple muestra de museo?

-Esto no es una simple muestra. No es solo mostrar y ya. Primero porque no va haber museos. El espacio de presentación será la calle. Se va a representar la calle, tú casa o el restaurante de la esquina. Buscamos que se puedan intervenir las obras en casa diferentes. Vamos a montar conciertos y para eso necesitamos algunos locales. Aquí el fuerte tiene que ser la gente de Caracas. En un mismo día van a estar cuatro o seis espacios abiertos en los que se van a presentar instalaciones diferentes. Y al día siguiente se presentan otras. ¡No expondremos todo de una vez! Como un buen caldo, buscamos mezclar.

-¿Cómo serán las obras que presentarán los artistas?

-Dependerá de los artistas. Pero hay algo importante: todo tiene que trabajarse desde Venezuela y con la gente de acá. Si se va a tomar foto, que sea con la gente de tú país. Tampoco hay límites de participantes.

-¿Por qué ir por el mundo buscando interrelacionar la cultura? ¿Cuál es su meta?

-Busco maneras para que cada persona aprenda a valorar su cultura. Que aprenda a valorar las cosas que hacemos los artistas. Que aprenda a vivir de otra manera y a mostrar la humildad. Estamos hablando de valorar el lugar donde se desarrolla la cultura, aunque sea en tú casa o en la mía. La meta es que Caracas se convierta en el centro de producción de ideas y pensamientos. La meta es simplemente la libertad de hacer. Es una oportunidad multidisciplinaria.

-Y dentro de toda esta propuesta, ¿dónde entra la comida?

– (Risa) Venga, a mí me encanta comer. Las personas tienen una relación especial con la comida. Está dentro de su cultura y, si se habla de una interrelación cultural, no la podía dejar por fuera. Cada instalación tiene comida. Tiene su menú. ¿Quién quita que comamos pabellón con champagne?

DUBRASKA FALCÓN

 

 

 

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